17 Sep He escrito un prólogo muy especial
Quiero compartir contigo lo que compartí con mi comunidad en la Carta de noticias hace poco, el martes 16 de septiembre de 2025: Mi experiencia escribiendo mi primer (y único) prólogo.
Copio aquí el mismo texto.
Jamás pensé que ocurriría
El camino de una siembra

¡Hola!
En cuestión de semanas mis días han vivido altibajos increíbles.
No me refiero concretamente al comienzo del curso de las clases, que siempre me pasa (como también cuando terminan) sino porque este año desde comienzos de agosto a lo que va de septiembre (medio mes) me han ocurrido 2 cosas super importantes en mi vida.
Ambas del ámbito profesional, pero muy ligadas a mi persona.
Muchas veces he comentado que mi negocio, Martu Perino, es una extensión de mi persona, de mi estilo de vida. Tanto para lo bueno como para lo malo.
Hoy quiero compartir contigo algo que ocurrió en agosto, pero que viene de años atrás. Me emocionó, emociona profundamente, literalmente y seguirá emocionando.
La otra “cosa” la dejo para la siguiente carta, en esta quiero centrarme y contarte sobre ello. Espero que disfrutes conmigo.
—
Un (EL) prólogo
Algo que jamás pensé que ocurriría. En realidad… ni por asomo pensé en la posibilidad.
¿Conoces la expresión ”uno cosecha lo que siembra”?
Esta es una expresión que se usa comúnmente para indicar que las acciones que realizamos en el presente (lo que sembramos) determinarán lo que obtendremos en el futuro (la cosecha).
Esta expresión se refiere tanto para el ámbito laboral como para el personal. Tanto para acciones y resultados positivos o negativos.
Hoy vengo a hablarte de los positivos. En este caso, sobre todo, de aquellos que muchas veces uno no ve, no es consciente o es cuando llega otra persona y lo valora, te lo dice y hace saber.
En este caso han sido dos personas. Dos personas que vieron mi siempre, me han acompañado en la distancia y la cercanía durante todo el riego de mi cosecha, en realidad de cada una de mis cosechas.
Ellos son Esther y Javi, de dLana.
Todo comenzó en el otoño de 2014, cuando nos conocimos en un market en Malasaña, Madrid. Pasaron los años en distancia, nos acercamos, porque las redes sociales nos acercaron más y facilitaron nuestro contacto, sabiendo que el tejido, la lana y el trabajo manual nos unían. Nos unía la pasión que por todo ello sentimos. Donde nuestros valores y principios son muy similares, recorriendo diferentes caminos, pero con objetivos firmes.
El tiempo, nuestras siembras, han sido cosechados varias veces, y ambas partes hemos visto y disfrutado de esos logros de compañeros. Aquellos que, sobre todo por mi parte, fueron apoyo. Para mí, ellos son ejemplo, admirables y en estos 10 años he visto su recorrido y compartido mucho de él. (si me conoces y lees hace tiempo, años, todo esto lo habrás escuchado muchas veces)
De la emoción me he ido “un pelín” por las ramas, así que voy al grano…
¿Recuerdas su libro “Vivir la lana”?
¿Te has enterado de que ya han escrito dos libros más? “Transformar la lana” y “Vender la lana”
El pasado mes de agosto de 2025 me llegó un mensaje de Esther que decía:
“Pienso en ti, escribiendo el tercer libro”… “… me haría muy feliz que escribieras el prólogo”
Buff, no te imaginas lo que me temblaban las manos y el saltó que me dio el corazón.
Así que hoy puedo decirte que además de tejedora, profesora de punto y ganchillo, ceramista y “empresaria con apuesta cada día por su suturo” (como dice Esther) también ¡¡¡he escrito un prólogo!!!
He tenido el honor de escribir el prólogo de su tercer libro “Vender la lana”.

Esta soy yo leyendo este verano el libro.
Evidentemente tuve la oportunidad necesaria de leerlo, de principio a fin, y varias veces, pero te confieso que iba por la página 4 y ya me emocioné.
Una emoción un poco inexplicable, pero de lo primero que se me vino a la cabeza en ese momento fue: “Ojalá este libro hubiese caído en mis manos cuando emprendí”
Así empieza el prólogo, pero quiero compartir contigo un poquito más de él (me han dado permiso):
“Tejer marcó mi vida.
Contra viento y marea a la sociedad que comenzaba a ebullir “el mundo de las prisas”, decidí firmemente formarme en el mundo creativo.
Entrelazar un hilo con mis manos y agujas me hacía sonreír por dentro. Poco a poco me di cuenta.
Porque, como se relata en el libro, a veces hay que luchar contra comentarios de otros, pero sobre todo contra los nuestros.
Una marca personal en la que trabajo con honestidad hacía mí y los demás. Transparente y real. Muy vinculada con mi estilo de vida, donde cada gesto que hago lo siento natural, sin artilugios, donde lo primordial es transmitir mi esencia.”
Estoy convencida de que este libro tocará la tecla, especialmente, en aquellas personas que se sientan, aunque mínimamente, reflejadas en estas palabras. En lo que esta comunidad, la del trabajo manual, del tejido y en especial la de la lana comparte, compartimos dLana y yo, a través de nuestras redes sociales, cartas de noticias y eventos a los que asistimos.

Valga de aviso de antemano, que vivir y compartir esta experiencia es de las cosas más bonitas que me han pasado. Que me hayan tenido en cuenta, como opción y decisión para escribir un prólogo, dos personas a las que admiro desde el minuto uno y que tanto han aportado y aportan al mundo de la lana, al mundo del tejido.
Yo ya tengo mis tres libros. Te invito a que te informes y leas sobre esta trilogía “lanera” que es todo un viaje, diferentes etapas de un camino, su camino, que también han hecho nuestro, porque comparten con nosotros.
Puedes hacerte con ellos aquí (algunos en preventa):
Vender la Lana (preventa el ebook)
Además del libro, han creado: El taller 30+1 días para transformar tu proyecto lanero
Aquí puedes encontrar sus otros dos libros de la trilogía: 1º Vivir la lana y 2º Transformar la lana
*NOTA: En ningún caso me llevo ningún beneficio económico por la venta de ninguno de los libros
Como ves, esta experiencia, este momento, merecía una carta especial, dedicada únicamente a ello.
Quiero darte las gracias, porque tu también formas parte de esta comunidad, mi comunidad, nuestra comunidad. Hayas llegado hace poco o me acompañes desde los inicios, esta cosecha es de una siembra que tu me has ayudado a regar y mantener.
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Si quieres contarme algo, tienes la cajita de comentarios abajo, y te contestaré lo antes posible.
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